PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Hace unos días se llevó a cabo la décimo cuarta edición del US-Mexico CEO Dialogue…
Un encuentro, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, en el que participaron 240 líderes del sector privado de ambos países.
El propósito: Seguir avanzando en el denominado nearshoring –la relocalización de empresas- así como en el fortalecimiento del T-MEC y el consecuente posicionamiento de Norteamérica sobre China.
“Fue una reunión importante y productiva”, calificó la Presidenta de México.
Declaró que liberaron dudas y plantearon mesas de trabajo, a través de la Secretaría de Economía, sobre la Reforma al Poder Judicial y la Reforma Eléctrica.
Dejó en claro que ninguna de estas reformas representa un problema para la inversión en México; todo lo contrario, dijo, “porque se va a fortalecer el Estado de Derecho”.
En resumidas cuentas… Este fue el banderazo de salida para la promoción, defensa y discusión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Al mismo tiempo se confirmaron inversiones por un monto de 20 mil millones de dólares para 2025.
Vamos. De eso se trata. Generar confianza para potenciales inversionistas y desatorar los proyectos que están frenados por la incertidumbre jurídica, que se acentuó por la aprobación de la Reforma Judicial, por la creciente inseguridad en el país, así como por la falta de agua y energías limpias.
El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció los desafíos energéticos que enfrentan México y el mundo. Dijo que la energía es uno de los pilares fundamentales del desarrollo y que en ese sentido debemos trabajar juntos para que México pueda crecer en los próximos seis años. Ojalá.
El CEO Dialogue se formó por iniciativa del Consejo Coordinador Empresarial de México y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.
En esta ocasión tomó mayor relevancia por el arranque de sexenio y también porque, a diferencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la nueva administración se está acercando al sector inversionista. Como se recordará, en los seis años anteriores hubo un ataque sistemático hacia el sector empresarial y esto dificultó que la inversión fluyera hacia el país.
En el muy corto plazo veremos si en realidad se puede mantener el buen momento que se reflejó en esa reunión empresarial.
Lo primero será reducir la incertidumbre sobre el futuro de las inversiones, a partir de la Reforma Judicial y las reformas sobre el sector energético.
De ahí, habremos de constatar la efectividad de las mesas de trabajo, de cara a la revisión del T-MEC, a mediados de 2026, que implicará presiones sobre México, tanto en materia de aranceles, como en temas migratorios y de seguridad, independientemente de quién gane las elecciones en Estados Unidos.
Por lo pronto aquí en México ya se habla de reducir las importaciones desde China.
Y es que debemos considerar la importancia que Estados Unidos representa para México. México exporta hacia Estados Unidos poco más de 513 mil millones de dólares, cifra estimada para este año, lo que equivale al 84 por ciento de nuestras ventas al exterior. Y México importa desde Estados Unidos alrededor de 252 mil millones de dólares al año, 40 por ciento del total de compras realizadas a otros países.
Así que ahora tenemos la oportunidad de llegar a la revisión del T-MEC de 2026 en una mejor posición…
Vamos ganándole tiempo al tiempo.





