PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Es penoso, es vergonzoso, es ridículo que en el estado punta de lanza del desarrollo, en el motor económico del país que es Nuevo León, tengamos una clase política inmadura y de tan bajo nivel que no es capaz de poner por encima de sus miopes intereses al interés de su estado, que es el interés de todos, para sacar adelante un presupuesto y tener un buen plan de egresos para el 2025.
Si desde afuera nos observáramos -que sin duda otros sí nos observan-, nos daría pena ajena ver que este estado que es ejemplar en muchas aristas, se ha quedado sin plan económico por unos políticos berrinchudos que tarde o temprano deberán enfrentar nuestro repudio y ser puestos en su lugar.
¡No se vale que no podamos tener proyectos de obras y certeza económica para el estado el próximo año porque se interpongan los intereses políticos y de grupo de estas personas que fueron elegidas para servir y tienen un compromiso con la ciudadanía!
Hablo así de fuerte porque necesitamos que en ellos resuene nuestra molestia.
Conozco a muchos de ellos y sé que en muchos cabe la cordura, la negociación y que son personas que aman a Nuevo León, pero los ha cegado el pleito y el creerse “que pertenecen a un grupo”, cuando a donde pertenecen realmente es al reino de los humanos, y ultimadamente a un país que es México y a un estado que es Nuevo León. ¿Por qué entonces lo boicotean?
Vuelvo a la pregunta con la que título este escrito: ¿quién tiene la culpa y a quién debemos señalar primero?
Comienzo por los primeros culpables: nosotros los ciudadanos. Por votar por ellos y por tolerar ya tantos meses de este pleito político sin gritarles con suficiente fuerza que repudiamos su actitud, que no aplaudimos la pelea ni nos parece heroica bajo ningún ángulo; que sólo dan un triste espectáculo que a todos nos daña.
Aquí en Nuevo León hemos votado en muchas ocasiones sin detenernos a escudriñar a los candidatos, impulsados por la ocurrencia y por lo que nos divierte, sin ver a las personalidades que estamos eligiendo.
Entonces somos de inicio culpables, ¡todos!, por no gritar más fuerte que NO QUEREMOS a políticos que no son capaces de sacar adelante algo tan elemental como un Presupuesto.
Pero no me quedo ahí. Vamos a analizar qué grupos tienen más responsabilidad en este triste episodio donde a 15 días de culminar el año no hay presupuesto.
Lo diré sin temor a juicios: los que hoy, 16 de diciembre del 2024, están atorando más el presupuesto son las bancadas de PRI y PAN. Porque, aunque no son los únicos culpables de iniciar el pleito, ellos han hecho más grande su berrinche. Las condiciones que ponen para aprobarlo son ya radicales: exigen un monto de recursos para municipios que no es congruente con lo que pasa en el resto del país ni con las finanzas estatales. Ya se extralimitaron. Vieron que Samuel comenzaba a ceder y ahora quieren exprimir esa situación hasta el exceso. No buscan un punto intermedio, ya no negocian; buscan que triunfe su postulación más alta. En términos prácticos, llevan a un imposible la negociación para ver qué tanto sacan, y para colmo echan la culpa al bando contrario. Entonces, ¡hay que señalarlos a ellos!
Pero dije que el pleito no comenzó ahí y es cierto. El Estado-MC fue el primero en equivocarse hace dos años, pensando que el camino era declararle la guerra a la Oposición, atacarla con todo lo que tuvieran a su disposición -incluyendo un uso faccioso de los organismos fiscales y estatales a su cargo- y convirtieron el pleito en una lucha personal. Cayeron en la trampa que quizá les pusieron desde la Ciudad de México. A Samuel lo mandaron a una batalla de la que iba a salir más raspado que victorioso, y se dejó llevar. Corregir ese camino ahora le resulta demasiado complicado, y enfrenta heridas y rencores demasiado arraigados.
No está fácil la solución. Pero el gobernador Samuel García ha levantado la bandera blanca y sus “rivales” no deben abusar de ello; es el momento de, a como dé lugar, volver a construir. Más allá de los agravios personales, los políticos deben recordar para quién trabajan y qué se espera de ellos. No se tienen que volver amigos para darle a la ciudadanía una muestra de civilidad y de que aún podemos confiar en ellos.
Esperemos que lo mediten… Y que gane la razón.
Quedan 15 días. Sí se puede.





