Luis Padua con Pan y Circo

Nuevo Laredo: ¿el paraíso perdido?

By enero 28, 2025No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

La escalofriante escena de una familia regiomontana a la que pretenden detener hombres armados que bajan de un vehículo en la carretera a Nuevo Laredo, y que se vuelve más grotesca e indignante cuando una patrulla de policía de ese municipio tamaulipeco, al ver los hechos, se retira del lugar, se convirtió en un referente más que confirma los extendidos temores sobre la peligrosidad de esta ciudad fronteriza.

Increíblemente triste que Nuevo Laredo, este histórico puerto terrestre que hoy alberga el cruce de mercancías más importante de todo Latinoamérica y está convertido en la aduana con mayor cantidad de procedimientos, sumando 2 millones 711,000 en sólo un mes, esté catalogado desde fuera como un lugar inhóspito y riesgoso, sumido al control de cárteles de la droga desde hace décadas sin que autoridad alguna haya podido restaurar la supremacía de las fuerzas del orden en la zona.

¿Tendrán los regiomontanos que olvidarse ya de pasar por Nuevo Laredo al realizar su trayecto hacia el vecino país del norte? Es probable.

Para Monterrey, al igual que para muchísimos habitantes de todo el noreste de México, Nuevo Laredo ha sido, por más de un siglo, la mayor puerta hacia Estados Unidos. Hasta hace no mucho era el mayor destino del shopping y los paseos hacia Texas -salvo por el crecimiento inesperado que tuvo McAllen en las últimas décadas-, pero Laredo sigue siendo la ruta más rápida y directa hacia San Antonio, Houston y más.

La historia de Laredo y Nuevo Laredo es mucho más rica e interesante que la de muchos de los otros cruces cercanos. Laredo existe desde el siglo XVIII, cuando en la Nueva España se funda la Villa de San Agustín de Laredo, en honor a un puerto de Santander, España, y se establece en ambos márgenes del río Bravo.

Es hasta el final de la guerra con Estados Unidos, que se crea una nueva división entre ambos países, que justamente la frontera internacional rompe a la ciudad en dos, creando el “Nuevo Laredo” del lado sur, en 1848. Tan patriotas eran la mayor parte de sus habitantes, que según se cuenta, numerosas familias que quedaron del lado americano, se mudaron a vivir al lado mexicano, y hasta desenterraron sus muertos de Laredo y los pasaron a Nuevo Laredo.

Como el gobernador de Nuevo León de entonces, Santiago Vidaurri, era comandante militar de toda la zona, rápidamente fundó ahí en Nuevo Laredo una aduana, en 1855.

Tan importante era Nuevo Laredo que rápidamente contó con una oficina de telégrafos, y Porfirio Díaz se aseguró de construir un tren que uniría desde San Antonio, Texas, a Nuevo Laredo, Monterrey y Ciudad de México.

También el presidente Díaz inauguró en 1883 el primer puente internacional para peatones y vehículos que unía a los dos Laredos, representando desde entonces uno de los cruces más primordiales entre los dos países; sin duda el más importante del lado este de la frontera mexicana con EUA.