Luis Padua con Pan y Circo

Trump: que no cunda el pánico

By febrero 4, 2025No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Buena parte de los mexicanos están aterrados con la retórica de Donald Trump, y ahora también ante sus primeras acciones, luego de que este sábado el presidente de los Estados Unidos oficializó la imposición de aranceles del 25% a México y a Canadá.

Pero, ¿será México gravemente afectado por estos aranceles (y en general por las acciones de Trump)?

La respuesta es NO. No demasiado.

Sí hay, por supuesto, afectaciones, pero también las hay para el propio Estados Unidos. Y habría que ver para quién son peores.

En realidad, estos aranceles, vistos bajo un cuidadoso escrutinio, podrían ser considerados “un balazo en el pie” para el propio gobierno estadunidense.

Comienzo el análisis.

Lo primero que hay que saber, que ya lo hemos dicho aquí, es que lo que busca Trump con estos anuncios y estas acciones es un fin político, y tiene que ver con cumplirle promesas a sus electores, para mantener a esa base fiel a su causa.

Trump entiende -y hasta toma ejemplos de gobiernos como el mexicano- que mantener el respaldo social es el pilar principal para sostener una administración y prolongarla en el tiempo.

Por otro lado Trump usa esa retórica bravucona y hostil para llegar fortalecido a sus mesas de negociaciones.

Y si Trump no manda señales concretas de que cumple lo que ofrece, su credibilidad caería muy pronto.

Sin embargo, sabe bien -no puede estar tan perdido si supo llegar tan lejos- que afectar seriamente a sus dos más cercanos socios comerciales, que son Canadá y México, es afectar a la región Norteamérica, y eso es afectar a Estados Unidos también.

Y lo sabe pero está dispuesto a jugar en la raya.

Tan en la raya, que es probable que muy pronto tanto él, como los estadunidenses, vean consecuencias.

El Wall Street Journal ha llamado esta imposición de tarifas como “la guerra comercial más tonta de la historia” de Estados Unidos.

Y las reacciones no se han hecho esperar.

Dos congresistas americanos mandaron una carta al presidente Trump, a su secretario de Estado Marco Rubio, al secretario de Comercio Jeremy Pelter y al representante comercial de EUA, Juan Millán, donde afirman que los recién impuestos aranceles “devastarán a los americanos que de por sí luchan contra los aumentos de precios, aniquilará empleos y dañará las relaciones diplomáticas con nuestros socios más cercanos”.

Remarcan que estos lazos son claves para proteger las cadenas de suministro regionales que sirven para competir mejor contra China.

Señalan que los aranceles incrementarán los costos de la comida, los automóviles, la gasolina, el gas, algunos minerales y hasta las computadoras.

Todo lo que contenga partes hechas en México, que hoy en día son muchísimas cosas, subirá de precio.

México hoy exporta a EUA insumos críticos, entre otros: autopartes, carrocerías, petróleo, gas, equipo de transporte, cemento y yeso, vegetales y hasta ganado bovino.

En el caso de Canadá, ese país le exporta a los estadunidenses una increíble cantidad de madera, metales, también petróleo y gas, panadería y alimentos procesados.

Ahora los estadunidenses pagarán más por todo esto.

La gobernadora de Arizona, por su parte, declaró que los aranceles son “un impuesto a las familias y las empresas de EUA, que amenazan con encarecer los alimentos y la gasolina, al tiempo que perjudican a industrias críticas de Arizona”.

A su vez, la Asociación de Negocios de Texas sostuvo que los aranceles amenazan el éxito del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). 

“En lugar de perturbar el comercio, deberíamos redoblar los beneficios del T-MEC: modernizar la infraestructura, asegurar las cadenas de suministro y mantener a Texas como la potencia comercial de América del Norte”, señalaron.

El propio Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México, dijo que con los aranceles “se pone en riesgo la competitividad de (toda) América del Norte, pues la medida afectará significativamente las cadenas de suministro que se han venido construyendo los últimos 30 años y que han hecho la región más competitiva del mundo”.

El as bajo la manga mexicano

Y aunque México también sale perjudicado si estos aranceles se dejan por largo tiempo, por la posible caída de las ventas de productos mexicanos al extranjero, la posible inflación y la desaceleración económica que esto pueda generar, el sector exportador puede verse compensado por el deslizamiento del valor del peso frente al dólar.

Una devaluación de la moneda mexicana, si bien afectan al consumidor general que compra productos estadunidenses, ayuda a renglones como el de exportación (porque la venta de los mismos dólares se convierte en más pesos) o el de las remesas, que también traducidas a pesos valen más.

Si el peso mexicano se devalúa, digamos, un 10%, y eso se suma al 10% que ya se ha devaluado en aproximadamente un año, ese 20% de aumento en el precio del dólar puede ser una compensación interesante para los exportadores, que aunque pudieran perder algo de volumen de venta, lo recuperarán al convertir los dólares de su venta en pesos, que ahora serán más.

Lo que México tendría que hacer, en ese escenario, es dejar de comprar productos estadunidenses y tratar de comprar más el producto nacional.

Eso es lo que Trump busca que hagan en EUA (vamos a ver si pueden, porque utilizan una enormidad de insumos mexicanos que les sirven para ser más competitivos).

Es más probable que México pueda sobrevivir con menos insumos de EUA, que viceversa.

En conclusión, o estas medidas durarán muy poco, o serán los estadunidenses los más afectados a largo plazo.

Para México no tiene que ser un gran suplicio, más allá de una devaluación relativamente controlada de nuestra moneda.

México puede comprar más de China y de otras latitudes; veremos a quién le termina pegando más este escenario.