Luis Padua con Pan y Circo

¿“Occidente” está en juego en esta guerra?

By junio 24, 2025No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Le escuché a un buen amigo decir que lo que está detrás del conflicto Israel contra Irán no es una guerra religiosa, sino que “es la lucha del capitalismo contra el comunismo (sic), pues Israel representa al primero e Irán al segundo”.

Que, porque Irán es aliado de China y Rusia, y del bloque de BRICS, que -dijo mi amigo, y lo cito porque así piensa mucha gente-, son los impulsores de los regímenes socialistas en el mundo.

Respeto mucho a ese amigo pues es una persona muy informada, en particular sobre el ámbito financiero, pero le respondí que no coincidía en lo absoluto con su afirmación, que me parece es, en parte, el resultado de la excesiva propaganda que -desde ambas trincheras del conflicto- se difunde para hacer que la gente tome partido, en este caso a favor de Israel.

Tampoco creo, en lo absoluto, eso que dicen ahora muchos, de que los católicos -y cristianos en general-, en todo el mundo, están llamados a defender a capa y espada a Israel “porque lo dice la Biblia”, ya que el “Israel” del que habla la Biblia corresponde a una sociedad de miles de años atrás, y nada tiene que ver con el estado artificial moderno que ocupó tierras ilegalmente y que convenientemente acuñó el antiguo nombre bíblico, donde los actuales residentes tampoco tienen que ver ni étnica ni hereditariamente con los antiguos hebreos.

Pero ese es otro tema.

Hablemos del supuesto dilema capitalismo – comunismo (o socialismo) de este conflicto del presente.

Habría que notar, primero, que Irán no es ni socialista ni comunista en lo más mínimo. Desde ciertas perspectivas se pudiera decir que es lo opuesto, sobre todo en la parte ideológica.

Irán es una “república islámica teocrática”, lo que quiere decir que es un gobierno donde la fe religiosa y las leyes civiles no están separadas, sino que el Estado relaciona su normativa al dogma religioso, y el gobierno profesa y hace oficial una sola religión. Su manera de pensar es ultraconservadora y es casi la antítesis de las ideas liberales y progesistas que suelen representar a la “izquierda”.

El de Irán es un gobierno fundamentalista, y en este sentido es más parecido al de Israel que la mayoría, pues ambos son gobiernos teocráticos; los principales de la región, junto a Arabia Saudita.

Por otro lado, Rusia tampoco es socialista ni comunista. La Unión Soviética dejó de existir hace unos 35 años y el régimen comunista ruso fue desmantelado completamente, así como su apoyo a los movimientos de izquierda.

La Rusia actual es una nación capitalista con un gobierno de corte conservador, que ideológicamente también se opone ferozmente a las tesis del liberalismo “woke y “progre” que caracteriza, por ejemplo, a los demócratas estadunidenses, quienes están mucho más a la “izquierda” que el régimen ruso.

China, en cambio, sí es comunista, y sería el aliado de izquierda de Irán.

Pero con todo y ello, lo comunista de China ya sólo está en lo político, pero no en lo económico: ¿quién no ha visto las poderosas empresas chinas que ahora conquistan el mundo con su aguerrida competencia “capitalista”?

Entonces, no es propiamente que el “capitalismo” esté en riesgo en este conflicto.

Pero vámonos aún más a fondo -y lo que sigue sonará polémico para muchos-:

De hecho, los regímenes comunistas que florecieron en el siglo XX en el mundo, parecen haber tenido un importante apoyo -entonces ultra secreto, ahora cada vez más revelado- de los grandes banqueros estadunidenses e internacionales.

En el ahora muy conocido, y no exento de polémica, tratado de Antony C. Sutton, llamado “Wall Street y la Revolución Bolchevique” se documenta el interés de los grandes capitales financieros del siglo pasado por derrocar al zarismo ruso que mantenía a Rusia en la pre-modernidad, cuando el interés mayor de estos banqueros era modernizar a Rusia para bancarizarla, introducir los grandes cambios como la electrificación, la industrialización, la farmacología, etc., y convertirla en un nuevo y gigantesco mercado para su sistema bancario.

Para Sutton, estas mega élites mundiales como los Rockefeller, los Morgan, y detrás de ellos los Rothschild europeos, le apostaron simultáneamente a dos sistemas experimentales en el mundo, uno capitalista y el otro comunista, y eventualmente desmantelaron el sistema comunista en Europa del Este con la “Perestroika” tras su fracaso práctico.

Pero lo que han seguido impulsando hasta la fecha ha sido el modelo de un estatismo robusto, con regímenes como el de China y, más recientemente, muchos más, porque lo que parecen preferir son los gobiernos que pueden tener el control monopólico de un país para el desarrollo de sus grandes objetivos económicos.

El tema es amplio y complejo, pero la fantasía que no debemos creernos es la de que en todos esos países -como Rusia, China o Irán- no hay respaldo de los grandes capitales mundiales.

De hecho, los bancos chinos son los más grandes del mundo (creciendo en un país que ofrece ganancias impresionantes a las inversiones) y son a donde han emigrado gran parte de estos capitales.

En lo que sí coincido con mi amigo, y así concluyó nuestra conversación, es que lo que sí está en juego es el nuevo orden mundial.

Un nuevo orden que pretende ya no ser unipolar, y donde Rusia y China pretenden demostrar que ya están a la par, sino es que ya son más fuertes -en ciertos ámbitos, más no militares- que los Estados Unidos.

Israel, en este contexto, es en realidad un estado satélite de los intereses occidentales en Medio Oriente, en el punto clave donde por siglos -y desde las Cruzadas- el «Oeste” ha librado batallas contra lo que ven como “el enemigo” de Oriente.

Jerusalén es en muchos sentidos un referente poderosísimo para nuestra cultura, además de un punto geoestratégico crucial.

Y sí, la lucha es por el orden mundial.

Y Estados Unidos no parece que saldrá bien librado. Veremos.