PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Lo que más nos conviene a todos, ciudadanos y hasta funcionarios -incluidos los de la 4T- es la libertad de expresión.
Pero para muchos sectores claves del país, incluyendo los periodistas y comunicadores -al menos los que aún le dan espacio a la reflexión seria y comprometida-, la libertad de expresión en México vuelve a estar en riesgo con la aprobación en el Senado de la llamada “Ley Censura”, porque a todas luces otorga más herramientas a los grupos en turno en el poder para aplicar medidas coercitivas a las expresiones libres y críticas.
Con 71 votos a favor y 29 en contra, el Senado de la República aprobó el sábado, en lo particular y los artículos reservados, el dictamen de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la llamada Ley Censura; ahora regresará a la Cámara de Diputados para las modificaciones pertinentes.
Sin embargo, continúa la discusión en lo particular.
La oposición que votó en contra, excepto Movimiento Ciudadano (MC), argumentó que se trata no sólo de una “Ley Censura”, sino de “una Ley Espía y de control de los ciudadanos”.
Senadores de la oposición se manifestaron en contra de las iniciativas avaladas por Morena y sus aliados, ante lo que consideran la peligrosidad que representa que la Ley para la ciudadanía y para la democracia.
Si le pusieran un poco más de atención, los propios legisladores de izquierda revisarían dos veces esta ley antes de levantar el dedo ciegamente.
Y es que lo primero que tienen que pensar hasta los propios “morenos” es que no siempre serán mayoría, ni necesariamente estarán al frente del gobierno, en todas las entidades y en algún momento quizá tampoco en el gobierno federal. ¿Y qué pasará cuando la hoy oposición use esta ley en su contra?
El “PRI-gobierno” que manejó al país por más de 70 años no cayó por simple hartazgo ni solamente por estar asociado a la corrupción y las malas prácticas: perdió en las urnas cuando no supo adaptarse a un país que ya demandaba un nivel de democracia con el cual ese PRI no parecía ser compatible. Cayó cuando la sociedad consideró que la falta de pluralidad política era insultante, cuando la ciudadanía estaba más despierta que sus políticos y cuando los rockeros cantaban “que no te haga bobo Jacobo”.
Lo peor que podría hacer hoy Morena y la 4T, que se asume de vanguardia, es tratar de silenciar a una sociedad madura y acostumbrada a escuchar voces críticas, e igualmente habituada a criticar libremente y decir las cosas como son.
La 4T triunfó por segunda ocasión en medio de una vorágine de voces críticas, muchas en su contra, porque así lo decidió el votante. No necesita callar voces para seguir ganando; al contrario, lo que necesita es seguir convenciendo representando la voz de los más necesitados y empuñando el estandarte de la libertad.





