Luis Padua con Pan y Circo

Aeropuertos: ¿guerras de poder?

By julio 22, 2025No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Debe haber mucho más que una simple disputa comercial detrás del reclamo del Director de Transporte de los Estados Unidos, Sean Duffy, contra el gobierno mexicano, por el asunto de los slots para aerolíneas americanas en el AICM y el traslado de las operaciones de carga al AIFA.

Para empezar, la declaración conlleva tintes políticos -al deslindarse de un hecho ocurrido en tiempos de Biden- y no está exenta de populismo al embestir a México, país al que la administración Trump señala como un culpable frecuente y conveniente de muchos de sus males.

Más allá de que, como hemos dicho aquí, México y EUA van a seguir siendo socios comerciales estratégicos pase lo que pase en “el discurso”, lo cierto es que presionar públicamente a un país extranjero -como México-, es algo que suele aplaudir la base “MAGA” de Trump, y más cuando se actúa en supuesta “defensa” de empresas estadunidenses -en este caso sus aerolíneas-.

Pero hay motivos para pensar que el tema es más profundo, ya que, al menos de acuerdo a los datos de crecimiento del tráfico de carga en el AIFA, lejos de mostrar una contracción, la actividad comercial de la aviación de carga en el Aeropuerto Felipe Ángeles ha crecido sostenidamente desde que se migraron las operaciones para allá.

Lo que habría que considerar, más bien, para tratar de escudriñar los verdaderos entretelones de lo sucedido, es que los aeropuertos, y en particular el tráfico de carga en los mismos, son asuntos claves y estratégicos para los gobiernos; incluso delicados, en todos los sentidos. 

Los aeropuertos tienen aduanas igual que las fronteras terrestres, y por sus umbrales cruza de todo: cruza todo lo bueno, pero también todo lo malo.

Los aeropuertos son otras modalidades de frontera.

Ahora, en el AIFA, el tráfico de carga está vigilado y controlado por la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo controles estrictos y centralizados, como nunca antes.

Esto podrá ser muy bueno para algunos, pero no para otros.

Hay que entender las repercusiones profundas de lo que se mueve en los aeropuertos, y más en los internacionales.

Pocos libros describen de forma tan osada y sorprendente los entretelones de lo que se mueve en las entrañas de un aeropuerto, como el polémico texto llamado Trail of the Octopuss, de Lester Coleman y Donald Goddard, publicado en el Reino Unido cuando en Estados Unidos fue vetado.

En este libro se plantea una posible explicación del terrible atentado terrorista ocurrido en los años ochenta conocidos como la tragedia de Lockerbie, pues es el nombre del poblado de Escocia donde cayó el avión de Panam con 259 pasajeros a bordo, luego de que estallara una bomba alojada en una maleta.

No hubo sobrevivientes.

Según Coleman, quien se identifica como un ex agente secreto de la muy poco conocida DIA (Defense Intelligence Agency, de EUA) que se ve obligado a revelar su identidad para salvar su vida, la bomba habría sido introducida por maleteros del aeropuerto de Frankfurt en Alemania, sin ellos mismos saberlo, pues creían que introducían una maleta presumiblemente con droga.

De acuerdo al libro, en ese aeropuerto alemán era común sustituir equipaje ya documentado, como parte de continuos “envíos controlados” de heroína que realizaba la DEA -ahora sí la Drug Enforcemente Agency de EUA- para supuestamente rastrear a los traficantes cuando la recibían.

Sin embargo, los terroristas habrían infiltrado la operación de la propia DEA, que trabajaba encubierta con los maleteros de Frankfurt, y bajo el secreto consentimiento de la policía federal alemana, lo cual, luego del estallido de la bomba, dejaba increíblemente vulnerable a la DEA, y con el riesgo de ser exhibida públicamente, y junto a ella, a todo el establishment americano.

Como Coleman era de los pocos agentes que conocían esa operación, según cuenta en el libro, fue “desconectado” de las agencias al convertirse en un “liability”, y casi encarcelado, por lo que huyó a Suecia donde pidió asilo político y ahí habría escrito el libro para defenderse.

Más allá de estos complicados enredos del mundo de la inteligencia y el espionaje internacional, lo cierto es que sería ingenuo pensar que en el tráfico de carga de los aeropuertos no hay altos intereses involucrados.

Sí los hay, y los alegatos de Duffy, y del gobierno de Trump con respecto a los slots aeroportuarios y el tráfico de carga aérea, no escapan a estas consideraciones.