Minuto
CHAVA PORTILLO
Acepto que una persona sin cultura, desorientada, poca inteligencia, sentido común o diversa discapacidad mental sea proclive a cometer sandeces que rayen de lo vulgar a lo ridículo, pero un ser humano que no sufra alguna de esas deficiencias es materia de crítica, señalamiento y rechazo por su obcecada y extrovertida chifladura.
Algún tiempo seguí con interés los programas noticiosos y opinión de televisa donde participaba Genaro Lozano que sin ser monolito ni punto de partida me parecía un chavo interesante, culto y hasta inteligente sin ascender a lo brillante. De sus preferencias presonales respecto al sexo, siemrpe me han parecido respetables, de él como de cualquier ser viviente; cito una frase inteligente de mi padre que me dio en un momento de no desear escuchar una conseja: “Acepto tu opinión, más no la comparto”
El periodista y conductor de programas, entiendo cercano amigo de colita de caballo, tuvo la ocurrencia de aceptar la invitación a formar parte del cuerpo diplomático del país para cubrir la plaza de Embajador en Italia, produciendo sonoro rechazo de los estudiosos de carrera criticando el nombramiento por carencia de perfil y experiencia en el difícil encargo de convertirse en representante de México en el extranjero.
Por alguna razón sustenable y razonada, la SRE -secretaría de relaciones exteriores- es de las pocas dependencias oficiales que guardan con extremo recelo los nombramientos por lo delicado de sus accciones, aunque siempre existirá la excepción a la regla de nombrar a un palurdo que ni siquiera contemple dominar el idioma del país donde fue distinguido, pero esa es otra barbacoa.
Con el sello morena, Claudia envió intención y nombramiento al Legislativo para que “fast track” recibieran, turnaran a comisones, aporbado, pasarlo al Pleno y, magia pura, México ya tenía Embajador en Italia en la persona de Genaro Lozano topen chivas, chillen llantas y los que tuvieren discrepancias o diferencias, las guardaran en salva sea la parte. En un acto natural aunque discutible, como algunos animales mean su territorio, con la intención de hacer entender que tiene dueño, recordarán al presidente de la suprema corte de la nación que en lugar de vestir toga y birrte como costumbre pastoril y respeto, decidió vestir de matachín en doce de diciembre dizque como respeto a las etnias mixtecas.
No entiendo. Confunden el respeto con el egocentrismo y la libertad con el libertinaje así sea de pesnamiento, dogma o manera de ser, porque una cosa es que yo sea admirador, fanático de la fiesta brava sintiéndome hasta torero, y otra muy diferente es que me presente vestido de luces a un evento publico, como el caso del presidente de la suprema corte de justicia de la nación o el flamante Embajador Genaro Lozano que cometió la desfachatez de celebrar el grito de independencia en le Emabjada Italiana vestida de charra de gala, con falda, botonadura de plata, pero con el inconveniente clásico de los maniquís extrafalarios, zapatos de charol europeos con agujetas cuando debió ser botin charro de gamusa en negro y…!corbata texana!, no charra para complementar el atuendo.
¿No tendrá él o ella, -no sé- un asesor que le enseñe la lógica simple de las etiquetas? Independiente de la ofensa que causa a la vestimenta charra considerada activo de la nación. Vestirse de charro es vestirse de México y no es permisible que una loca afeminado por más culto y embajador que sea denigre la imagen de nuestro estandarte nacionalista y prescencia de la etiqueta del buen vestir en el mundo.
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