Minuto
CHAVA PORTILLO
Es por demás, están mirando y no miran, solía decir Baldomero Garza que entre otras muchas cosas fue ganadero de reses bravas. Sale a relucir la improvisación y falta de oficio poniendo los bueyes atrás de la carreta, enfrentando el problema cuando apareció la crisis. Les platico.
Sale el policía Gerardo Escamilla asustando con el petate del muerto amenazante que los autos que porten placas de otros Estados que no sean de Nuevo León serán revisados, detenidos y quien sabe que otras bravatas, olvidando el pequeño detalle que la Constitución establece que ningún mexicano podrá ser molestado en su propiedad dentro del territorio nacional, salvo que exista una orden judicial expresa girada por una autoridad y el auto, señor policía, ES una propiedad privada, ergo, siendo mexicano dentro del territorio nacional NO deberá ser molestado por la nimiedad de portar placas de Coahuila si vive en Nuevo León.
Supongando del verbo suponer y haciendo causa común con la moralidad, no con la legalidad, qué si vives en Nuevo león, deberás portar placas locales para que te exijas a cumplir con tus obligaciones Hacendarias y por la gran cantidad de placas foráneas que circulan es, aunque ilegal la revisión de autos, digamos, comprensible y tolerable.
Pero no, el polizonte mayor soltó los feroces lebreles primero antes de darle la gracia a los “ilegales” ciudadanos que regularizaran sus autos quedando a merced de: tránsitos, policía Estatal, Guardia Nacional, Ministeriales, soldados y Marinos para que de manera aleatoria, por medio de un retén, filtro, o cualquier otra artimaña acostumbrada asaltaran a los conductores que si no argumentaban pruebas que sólo iban de paso o, mostraran una licencia del Estado donde fueron expedidas las placas, caput, y ¿de qué manera nos arreglamos?.
Sigue la farsa. ¿Como es lógico suponer, Juan ciudadano, que madura como los aguacates, a puros apretones, de inmediato corrió al ICV Instituto del Control Vehicular para tramitar sus láminas locales, ¿qué pasó? Lo de siempre, por más que el señor Ramiro Bravo diga y repita que todo está como suele decir su jefe el mentiroso, excelente y lo que le sigue. Las oficinas del Instituto que acostumbran recibir cien obligados contribuyentes, colapsaron con la llegada de miles y con los mismos capturistas, equipos de cómputo e impresoras no dieron abasto a los encabronados ciudadanos que tuvieron que desmañanarse algunos desde las tres de la madrugada y luego de cinco horas, recibían por fin las placas añoradas.
Este reportero se dio a la tarea de entrevistar a unos dueños de autos que tuvieron la urgencia y necesidad de cambiar placas y todos se expresaron de la misma manera, de lo que me vuelvo a preguntar ¿no tendrás Samuel gente con criterio para que te asesore? Independiente que la medida haya sido correcta o no, ¿por qué no se preparaban con más personal para recibir la avalancha enardecida y que la gente no respondiera molesta diciendo que es una actitud recaudatoria y que Sami el mentiroso se está preparando con más dinero para apoyar a su esposa caramelo para que sea gobernadora de la desunión. Nada le sale bien a Samuelito, ahora hasta su compadre Colosín le avienta más leña a la hoguera del desprestigio, afirmando que le había dado el permiso de palabra para horadar los ductos del pluvial para poner los pilotes de la línea del Metro, clavando la estaca de muerte a su examigo que no da una.
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