
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Pareciera que en estos días ya no hay discusión que no esté politizada, y lo mismo parece estarle ocurriendo al Presupuesto 2026 para Nuevo León.
Sí es cierto que contraer nueva deuda es delicado y no puede aprobarse a ciegas; sí es cierto también que el aumento a un impuesto nunca será bien recibido de inicio y tendría que justificarse plenamente para ser aprobado. Y estas son dos condiciones presentes en el paquete presupuestal enviado por el Ejecutivo estatal.
Pero también es cierto que, lejos de ver una discusión constructiva y un análisis serio del presupuesto, los actores que han salido a manifestarte parecen más movidos por un interés político, que por un auténtico deseo de conocer mejor la propuesta, entenderla y en su caso contraproponer, con miras a asegurar un buen presupuesto para el año próximo, que será clave por las obras en curso y por el Mundial de FIFA.
Las bancadas de oposición juegan a las vencidas con sus negoociaciones y claramente quieren “llevar agua a su molino”.
Mientras tanto, los organismos empresariales, normalmente objetivos, levantan cierta sospecha con su actuar aguerrido, pues todas salieron al unísono a oponerse vehementemente al paquete.
Ante el pretendido aumento del ISN de 3 a 4%, Fernando Canales a nombre de la CANACO afirmó que dicho aumento “frenaría la productividad y creación de empleos en NL”.
A la par, Coparmex asegura que “se golpearía a las Pymes”, mientras Caintra también rechaza la propuesta. Según los empresarios, las amenazas arancelarias de Trump, aunque no han entrado en vigor, “ya le han pegado a la industria en el estado”.
Lo que no explican, es por qué si el ISN ya ha subido a 4% en estados como Ciudad de México, Quintana Roo, Chihuahua o Baja California (ahí ya es incluso de 4.25%), en esas entidades no se ha caído la productividad ni el empleo, ni tampoco se quejan las Pymes.
Pareciera entonces que ya todo es político, y la postura de los organismos empresariales parece encajar también en estas medidas de presión política hacia el estado, e incluso contribuyen a fortalecer un discurso político de grupo, más ahora que los empresarios han formado una nueva agrupación política llamada “Regio Poder”.
No es casualidad que la semana pasada hayan desayunado miembros de este cuasi-partido político Regio Poder con algunos líderes de cámaras industriales en el Club Industrial.
Y bueno, se vale la política. Lo que no se vale es empantanar el avance de un presupuesto que todos necesitamos, en aras de intereses políticos de grupo, ¿no cree usted?
En fin, lo cierto es que el gobernador Samuel García ya dijo que aceptará el Presupuesto 2026 “como lo apruebe el Congreso local”.
Entonces, la pelotita ya está en cancha de los diputados. ¡Que conste!





