Minuto
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
Con tan poquito pinole se ahogan, dirían los rancheros ante el estupor que causó la vergonzante situación por la compra de las camionetas “machuchonas” por parte de los aprendices de jueces-magistrados que dejó mucho que pensar y más qué analizar.
Primero, la declaración del payaso presidente de la suprema corte de justicia de la nación, Hugo Aguilar recién estrenaba el cargo que “ganó” por el deleznable sorteo de acordeones: “vamos a mostrarle al pueblo lo que es vivir con austeridad…” a pregunta expresa de una reportera ante la posibilidad del cambio de vehículos oficiales asignados.
Luego tuvieron que cambiar de opinión, porque los que se iban, optaron por llevarse los autos blindados que usaban -así lo permite la administración- a un precio módico por formar parte del activo fijo y como son considerados herramientas de trabajo había que renovar las camionetas que ya tenían TRES años, ¡imagínense ustedes!
Para que se le revuelva el estómago, los tres magistrados que optaron por “comprar” sus vehículos, los liquidaron en 127 mil pesos. ¿una ganga no?
Se toma la decisión de adquirir los vehículos de mayor costo con blindaje nivel 5 en tres millones de pesos, que descubiertos, anticiparon que NO los usarían. Mentira, las estrenaron el cinco de enero; significa que, estúpidamente dicen el ministro presidente y la señora Batres que las regresarían… De que las hay, las hay, como si fuera un par de zapatos, no me gustaron, deme otro color y otro número.
Terminan por aceptar su tontería y monárquicamente, como se acostumbra en la 4T las asignan a otros funcionarios que sí las necesitaban, ergo, ellos nunca tuvieron la urgencia y la pregunta es: ¿Quién pagará los errores de comprar, usar, regresar, asignar? dejando de manifiesto que es el estilo de esta irritante manera de hacer las cosas, nadas más por mis calzones y se acabó. La única que sale mejor librada del asqueroso asunto es Claudia, porque fue la sutil “sugerencia” de ella que estaban regando el tepache para que reaccionaran y metieran reversa, porque se le estaba ¡incendiando el rancho!
Anticipo, estoy de acuerdo que un funcionario del nivel de los miembros del poder judicial tengan el privilegio y canonjía del uso de una camioneta de gama alta y que gocen dietas de opíparas viandas en los mejores servicios gastronómicos donde laboran, lo que NO se acepta, como el caso del bufón de la corte Gerardo Fernández carroña griten y vociferen a los cuatro vientos la austeridad republicana y modestia franciscana de que no debe existir gobierno rico con pueblo pobre según repetía como loro el mártir del calvario Tabasqueño, padre creador de estos gañanes.
De la misma manera, siempre hemos exigido una actualización de las formas y los fondos como dotar seguridad, personal, vehículos, armas a exfuncionarios que por el simple hecho de “haber sido” gozan de un gasto monumental, desde presidentes, gobernadores, secretarios y por supuesto las casas chicas que suelen ser muy grandes.
El que fue, fue, y se acabó, si tienen temor acabado el encargo, no se arrimen a los chicharrones porque hasta manteca llevan. Acaba el miedo y nos ahorramos una buena lana. ricocama@yahoo.com.mx





