Minuto
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
Lo que se veía venir, tarde que temprano el vecino del norte, ayer por la tarde volvió a las andadas y lanzó de nuevo sus bravatas revirando a la demanda inútil que su gobierno envió al mexicano de: detener, investigar y proceder a la extradición para ser juzgado por un tribunal gringo a un pillo de siete suelas. -Hermano de ya saben quién-
Si Claudia y sus achichincles asesores en el terreno de la justicia y connotación internacional pensaban que pasaría como una más de las amenazas acostumbradas, la realidad es que yo no quisiera estar en los zapatos de Rubén Rocha Moya conseguidor de dinero sucio para las campañas de morena, porque bien es cierto que Donald Trump tiene algún chip dañando en su cerebro y su sufre de padecimiento narcisista, megalomanía y extrovertido, en cualquier momento cumple su amenaza y entonces sí, memorias a Catarina.
Palabras más, palabras menos dijo, que si nosotros -Claudia- no podemos o queremos meter en cintura a los narcos, ellos intervendrían al momento, porque tienen de sobra con qué-so las tortillas. En pocas palabras, no lo dijo, pero sí lo dijo y a ti te lo digo mijo, entiéndelo tú mi nuera. Dicho de otra manera, si no haces caso de mis advertencias, hago ciertas mis amenazas, porque qué le falta a Trump que no haga lo que en Venezuela con el loquito que hablaba con los pajaritos, y estamos hablando de un país con más estrategia bélica e inteligencia militar superior al nuestro.
Tardaría Donald diez minutos más en concretar en México como las acciones que llevó a cabo en Venezuela. Eso es por la vía “oficial” si es al estilo gansteril como atraparon al Mayo Zambada de trepar en un avión a Rocha y bajarlo en suelo americano, estaríamos hablando de media hora y ¿sospechosos? Hay cientos empezando por los familiares del ex rector de la Universidad de Sinaloa Héctor Melesio Cuén del que atribuyen su deceso.
Repito, no deseo estar en los zapatos de Claudia, porque estará como el cohetero, no ha tenido tiempo de tronar cuetes, pero ya le está tocando recoger varas y cualquier decisión que tome, siempre será la equivocada porque sigue defendiendo lo imposible y no se quiere hacer a la idea, que es tiempo de sacrificar un hijo porque la patria lo pide.
Si fuera otro el “enemigo” habría manera de sobornarlo, comprarlo, engañarlo y derrotarlo, pero tuvo la mala ocurrencia de pelearse con uno muy muy grande y ese es el primer consejo que te brinda en el Arte de la Guerra Sun Tzu, jamás busques batalla con un enemigo que sabes no podrás derrotar, estás más que frito.
Además de todos los argumentos que tiene de ensalada este plato, habría que sumar el del TLC donde, aunque a usted se le haya olvidado, somos socios y nada más faltaría que el peli-pintado, diga, ya no juego y recoja las canicas y se acabó el corrido.
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