Minuto
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
No es la primera y seguramente tampoco la última, que referimos que la igualdad termina cuando la conveniencia aparece.
Durante mucho tiempo la naturaleza hizo sentir su principio elemental de los deberes y obligaciones de los sexos, el hombre provee, la mujer resguarda el nido, la fuerza la aporta el macho y la ternura la hembra y en una interminable lista de ejemplos la sobrevivencia se dio sin reserva hasta que llegó la competencia y el triunfo.
Nace la misoginia y la avidez por demostrar que el macho alfa será quien guie la manada. En un despertar de los sexos se creó la igualdad, la equidad y la repartición de los botines donde algunos seres humanos por conveniencia, obcecados desean cambiar las reglas del juego y cuando se traspala al vilipendiado terreno de la política, caemos en el adagio celestial: el hombre pone y la mujer dispone, pero llega el diablo, sopla y todo lo descompone.
En resumen, siempre han sido error primario las exclusividades, ni todo es blanco, ni todo es negro, en el Pantone eleccionario, todo lo verde es arcaico, el morado es pestilente, pero el anaranjado fosfo-fosfo es asquerosamente insoportable.
En la guerra de las reparticiones siempre me ha parecido absurdo que si un distrito siempre ha sido ganado por varones es por una sencilla razón, a las féminas les ha faltado entusiasmo o sueñan que les llegue la invitación en sobre dorado con moño de duvetina, porque a estas alturas encontrarse con una mujer sumisa, arrodillada y resignada, dígame en dónde la vieron, salvo que esté escondida.
Este asunto, es lo que tiene el ser humano en medio de las orejas, no en medio de las verijas, porque pueden encontrar un hombre timorato, miedoso, blandengue y pasalón, como también existen damas que no quiebran un buñuelo a sentones, todo es cuestión que el motivo no sea “obligado”, tampoco voracidad de los partidos que lo que les importa es la posición, la estadística y la etiqueta para ganar por una mayoría tramposa, sean hombres o mujeres.
Obvio es el motivo por qué el mentiroso gobernador de Nuevo León Samuel el deshonesto García, hace su numerito de querer que caramelo se quede con la silla; porque no tiene miedo, le asiste el pavor de que el que llegue sea hombre mujer o quimera, abra los cajones, porque solo se escucharían chillidos de marrano cuando el carnicero los lleva al sacrificio, él lo sabe bien y ya no contaría los días y las semanas detrás del enrejado como lo sufrieron Rodrigo y el Bronco, su condena se alargaría por lustros o decenios.
Esa es la auténtica razón, a Samuel, como a muchos padrotes de ocasión, los mueve el dinero fácil y la vitamina del poder. Félix Salgado Macedonio NO impulsó a Evelyn por cuestión de género, realizó sus triquiñuelas porque siempre soñó seguir pegado a la retesa ubre del presupuesto para hacerlo canonjía de familia, el sexo de la pobre muchacha que no sabe más que maquillarse, era lo de menos.
Pasa usted a creer qué si AMLO hubiera tenido hija mujer en cualquiera de sus dos matrimonios, ¿se restringiría el derecho canónigo de hacerla presidente como lo hizo con colita de caballo?
MENUDENCIAS: el miércoles hasta las 14:17 horas recibí de nueva cuenta la fastidiosa llamada de una encuestadora preguntándome si conozco a Marcelo Segovia. Reitero, ni en este mundo te hago cuate y si tuviera la urgencia obligada de sufragar so pena de perder mi libertad, lo haría por el bato que me lava el carro. En once días he recibido la molesta llamada promocionado al mismo tlacuache en diez y seis ocasiones. Agarra a otro cliente pf
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