
Oscar Tamez Rodríguez para Pan y Circo
Benito Juárez y Santiago Vidaurri son dos personajes que marcaron la historia del país, una ocasión coincidieron y dialogaron personalmente, ese encuentro determinó el rumbo de la nación y el futuro de ambos.
Entre 1863 y 1867 se enmarcan los años más críticos para la presidencia de Juárez, el país vivía confrontaciones armadas a causa de las diferencias ideológicas entre los grupos políticos de poder. Por un lado, los llamados conservadores pretendían un estado monárquico con un rey o emperador vitalicio y sucesorio por vía de la herencia, el cual podría o no estar sujeto a una ley suprema llamada Constitución. Por el otro, los denominados liberales o republicanos quienes pretendían una nación democrática, con un presidente electo y acotado en el tiempo del mandato, sin más facultades de poder que lo establecido en la Carta Magna.
Los monarquistas acuden a Europa en busca de Napoleón III a quien le proponen el poder nacional en la persona de un emperador, el elegido fue el príncipe Maximiliano de Habsburgo quien vivía junto a su esposa, la princesa Carlota en su casa de retiro junto a las costas italianas, en un castillo con vistas al Mediterráneo y bellos jardines, era el castillo de Miramar.
Ambos pertenecían a las principales monarquías europeas, su linaje era incuestionable, pero sin posibilidades de acceder al trono por la vía sucesoria, condición que interviene para que acepten la propuesta llevada por los mexicanos en octubre de 1863.
El ejército francés había invadido al territorio mexicano desde abril de 1862 y el 5 de mayo se libra la histórica batalla de Puebla donde vence el ejército nacional republicano encabezado por Ignacio Zaragoza. El triunfo fue efímero y los franceses con apoyo de los militares monarquistas mexicanos, se imponen sobre las fuerzas republicanas de Juárez; es así como el 10 de abril de 1864, Maximiliano asume el poder ejecutivo en México en su carácter de emperador.
En Nuevo León, Santiago Vidaurri se consolida como un gobernador fuerte y poderoso, lo es en su aspecto político gracias a la aceptación entre los nuevoleoneses, por el poder económico adquirido a consecuencia del control en las aduanas fronterizas del noreste mexicano donde comercia con los texanos, también lo era militarmente; los frecuentes ataques de apaches, comanches y filibusteros sirvieron como formación militar a los hacendados quienes muy pronto se convirtieron en el ejército del norte.
El ejército del norte formado, patrocinado y comandado por Vidaurri queda del lado juarista a partir de 1859, fecha en la cual el gobernador se distancia del grupo liberal, quedando a su lado Juan Zuazua y Julián Quiroga solamente.
Para 1863, Juárez y sus ejércitos, se encuentran con la derrota generalizada, el presidente está acorralado en San Luis Potosí sin posibilidad de escapar al centro del país que se encuentra gobernado por Maximiliano y sus fuerzas, tampoco puede moverse hacia el oriente o el poniente, su única ruta posible es el norte y Monterrey representaba la mejor opción.
Sin más opciones y ante la inminente caída de la ciudad de San Luis a manos de los franceses y conservadores, Juárez se traslada el 23 de diciembre de 1863 hacia Saltillo con la meta de llegar a Monterrey y entrevistarse con Santiago Vidaurri.
Arriba a Saltillo el 9 de enero de 1864 y para el 12 de febrero se concreta en Monterrey la entrevista entre el presidente y el gobernador. La reunión donde se conocen y dialogan dura entre 10 o 12 minutos, es evidente que hubo un desencuentro; ninguna reunión entre dos poderes dura tan poco tiempo y menos en esas épocas donde la diplomacia y el estilo de la sociedad favorecían reuniones sin limitaciones de tiempo.
Vidaurri empoderado, entabla correspondencia con algunos de los principales militares republicanos convencidos que la causa republicana y democrática estaba a la deriva. Juárez enfrentando las traiciones de Jesús González Ortega, Manuel Doblado y Jesús Terán, gobernadores de Zacatecas, Guanajuato y Aguascalientes, respectivamente, además, militares del grupo liberal, personajes cercanos a Juárez.
Vidaurri se convenció que la fuerza del presidente y del republicanismo democrático estaban en agonía, jugó y apostó sus cartas a romper con el presidente constitucional. Su estrategia le falló, Juárez regresa a Saltillo y desde ahí emprende militarmente contra el gobernador rebelde.
El desencuentro marcó el rumbo de la historia nacional, si Vidaurri hubiese apoyado al gobierno republicano muy probablemente la conquista francesa habría durado menos tiempo, Vidaurri hoy sería un héroe de la historiografía nacional y dado su prestigio además del reconocimiento en todo el país, quizá hubiera ocupado espacios en el gobierno nacional y hasta pudo haber llegado a contender por la presidencia de la república. Lamentablemente el quizá o el hubiera no son aplicables en la historia.
Un desencuentro que marcó la vida de ambos personajes y el desenlace del pasaje histórico en el cual, Vidaurri termina muerto y con desprestigio histórico en 1867 a manos de Porfirio Díaz.





