Minuto
RICARDO CORTÉS CAMARILLO
Una ocasión un gobernador que aprecio mucho, aunque lo vea poco, me dijo que un territorio que, si no está vedado, sí tiene muchas espinas y que es mejor tomar otro camino que encontrarse con disgustos, era la Universidad Autónoma de Nuevo León y que cuando urgiera ordenar algo, no perdía nada con hacerlo por “sugerencias” evitando malos ratos, independientemente que siempre existirá la controversia al analizar la verdadera autonomía, que para mí, no tiene sentido.
Es la misma independencia que exigen y presumen los hijos que viven en la casa de los padres que además de haber recibido el don de la existencia, gozar de educación, vivienda y manutención piensan que pueden tomar sus propias decisiones.
Algunas muchas ocasiones después de cortar la placenta e irse a vivir a un “depa” con un amigo o una mariposita con las mismas intenciones de separarse del nido familiar, pero sin ningún sustento intentarán desafiar la vida, pero todavía con el apoyo de papá, que seguirá pagando la cuota escolar, el súper y llevando la ropa para que mami la regrese lavada y planchada.
Las universidades pasaron de ser territorio de algunos a tema de sobremesa, la de Nuevo León porque Santos Guzmán apretó tuercas y cerró canonjías a los diputados que gozaban de repartir becas como “favores” a los hijos de padres de su distrito para ganar adeptos convertidos en sufragios. La UNAM, subió a la marquesina lo que desde hace muchos años se sabía, que la mafia de unos cuantos entregaban los exámenes de admisión para los farsantes que tenían la intención de ingresar y evitar la molestia de prepararse, con riesgo de llegar a casa con la triste decepción para los padres que sudan el lomo para que los asnos siguieran jugando futbolito en los jardines de rectoría.
Podrían decir algunos: ¿qué prestigio puede presumir la UNAM si de esa institución egresó la ministra pirata Yasmín Esquivel? que sin algún recato ni merecimiento se apropió de un crédito en 1987 plagiando una tesis que NO generó siendo denunciada públicamente sufriendo la peor de las vergüenzas que puede sentir un profesionista. El caso se ventiló en todas las latitudes llegando hasta la misma presidencia de la república, pero todos sabemos cómo se las gasta AMLO que teniendo “otros” datos susurró al oído al pillo de Arturo Zaldívar que poco había que investigar y el pleno de la suprema corte de justicia lo desechó porque no existe un marco legal para sancionar administrativamente a los ministros que se roben una tesis y tan tan, se acabó la discusión.
Ya luego saltaría a la fama Lenia Batres que madre santísima…sin comentarios.
Las máximas casas de estudios se manejan de manera muy inteligente y salvo situaciones extremas, jamás son materia de discusión, ni cuando explotó el escándalo del tráfico, venta y consumo de droga en los jardines de CU quedando en evidencia cómo grupos de porros son los “dueños” de las instalaciones donde han perdido de manera violenta la vida varios estudiantes.
De ahí, siempre se han defendido como gatos panza arriba defendiendo la “autonomía” que debe ser interpretada como lo que es, EN LA CÁTEDRA, porque mientras la tesorería deposite el dinero de nuestros impuestos para su sobrevivencia, tendrán que rendir cuentas les guste o no, amén de regalar becas a los diputados y permear los exámenes de admisión para hacer más pobre la calidad de la enseñanza de los ignorantes.
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