
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Durante años permitimos que los teléfonos celulares entraran a las escuelas casi sin preguntarnos qué efecto tendrían sobre la atención, la convivencia y el aprendizaje.
Hoy la realidad nos obliga a hacerlo. La discusión ya no puede posponerse.
El foro “La vida frente a la pantalla”, realizado este 19 de agosto en Nuevo León, llegó tarde, pero al menos se realizó… Esperemos que los resultados sean efectivos en el futuro inmediato.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, y el gobernador Samuel García coincidieron en algo fundamental: el uso de dispositivos móviles requiere límites, pero la respuesta no debe reducirse a una política prohibicionista.
Coincido. Pero también conviene decirlo con claridad… Poner límites no es estar en contra de la tecnología.
Un celular puede abrir la puerta a bibliotecas, plataformas educativas, herramientas de investigación y recursos que hace pocos años eran inimaginables. Pero ese mismo dispositivo abre, en segundos, redes sociales, videojuegos, mensajes y contenidos diseñados para competir permanentemente por la atención del alumno… y que en algunos casos podrían atentar contra su integridad.
No tenemos que inventar la rueda.
Distintos países han ensayado restricciones y modelos de uso supervisado. PISA 2022 encontró que, en promedio, 65 por ciento de los estudiantes de países de la OCDE dijo distraerse con dispositivos digitales. Al mismo tiempo, la propia evidencia muestra que la tecnología, cuando se integra deliberadamente al aprendizaje, puede aportar beneficios.
Esa diferencia es crucial… No es lo mismo utilizar tecnología para aprender que utilizarla mientras se debería estar aprendiendo.
Por ello, México necesita dejar atrás un mosaico de disposiciones estatales y avanzar hacia un marco nacional. Si 17 entidades ya cuentan con algún tipo de regulación y otras cinco están discutiéndola, lo razonable es aprovechar esas experiencias y establecer criterios comunes para todo el país.
La regla podría ser sencilla… Durante las clases, el uso personal del celular debe estar limitado. Cuando exista una finalidad pedagógica, el docente puede autorizarlo. Y, naturalmente, deben contemplarse excepciones médicas, de seguridad o vinculadas con necesidades específicas de los alumnos.
Pero sería profundamente injusto pensar que todo termina colocando esta nueva responsabilidad sobre los hombros de los maestros.
No podemos convertir al maestro en policía del celular. Las autoridades deben establecer protocolos claros y las familias tienen que asumir su parte. Los hábitos digitales no aparecen al entrar a la escuela ni desaparecen cuando suena el timbre de salida. Se construyen también en casa. Padres y madres deben participar en la discusión sobre horarios, redes sociales, contenidos, privacidad y uso responsable de la tecnología.
Y hay una conversación todavía mayor que no podemos dejar fuera… La inteligencia artificial.
Hoy es posible obtener en segundos una respuesta, un ensayo, una imagen o la solución de un problema. Pero información no es sinónimo de conocimiento. Acceder al conocimiento de otros no significa haber construido conocimiento propio.
Por eso, frente a la inteligencia artificial debemos fortalecer la inteligencia natural: comprensión, reflexión, creatividad, juicio crítico y valores.
La capacidad tecnológica amplía nuestras posibilidades; el conocimiento nos permite comprenderlas; el criterio nos permite evaluarlas; y los valores nos ayudan a decidir qué hacer con ellas.
La tecnología puede acompañar procesos de aprendizaje. El maestro acompaña personas.
Regular los dispositivos no significa regresar al pasado. Significa prepararnos mejor para el futuro. Porque mientras nuestras herramientas se hacen más poderosas, la educación debe asegurarse de que nosotros no renunciemos a pensar, cuestionar y decidir.
Al final, aprender a convivir con una pantalla, saber cuándo utilizarla y cuándo guardarla, también forma parte de la educación.
Feliz regreso a clases.
Invitamos a nuestros lectores para que lean la columna del gran y prestigiado periodista Félix Cortés Camarillo que se localiza en la sección: Félix Cortés Camarillo con Pan y Circo, y como siempre querido lector Usted tiene la mejor opinión de su contenido.





