
Oscar Tamez Rodríguez para Pan y Circo
Los igualitaristas manipulan el discurso de la igualdad democrática para afirmar que en una sociedad democrática todos debemos vivir igual. ¡Exactamente igual!
La democracia para subsistir requiere de tres valores de origen y el cuarto valor de este siglo: libertad, igualdad, justicia y derechos humanos. Si entendemos la aplicación de estos valores en la democracia, entenderemos la manipulación que hacen los llamados socialistas o de izquierda a cada valor de la democracia.
En el origen de la democracia representativa surgida en Francia y EUA, estos valores estaban unidos (los tres primeros), se defendían por igual. Lo mismo se ponderaba la libertad del ser humano que su igualdad social y la aplicación de la justicia como valor social. Esto se podía porque la disputa era contra un régimen absolutista, contra monarquías teologizadas, gobiernos donde la iglesia y el rey se unían por intereses políticos y económicos.
Los jacobinos, franceses defensores del pensamiento democrático representativo eran personas creyentes de los valores citados, cohabitando en una república constitucional o monarquía republicana, es decir, la forma de gobierno podía ser una monarquía pero existían los elementos del republicanismo: separación de poderes, régimen constitucional de sometimiento a la ley por todos, incluyendo al rey y la cúpula de la iglesia, representación de todos los sectores poblacionales con intereses políticos y económicos.
Cuando afirmo que la representación era para grupos con intereses en el poder es porque hemos creído que, en la democracia naciente, se pensaba en todo el pueblo, cuando en realidad los grupos jacobinos, lo que buscaban era la defensa de sus intereses. A estos grupos pertenecían las nuevas burguesías, las aristocracias medias y otros grupos con poder pero excluidos del poder político.
Como afirmo en mi libro “Cristeros, Masones y Socialistas. Una visión del conflicto”, los jacobinos eran radicales en favor de la separación iglesia y poder político, eran centralistas, con gobierno fuerte controlador de la economía y la sociedad.
Estas definiciones se acercan al socialista moderno, pero con la diferencia que defendían las libertades también, es decir, sí al gobierno centralista, pero que reconoce y respeta las libertades de los individuos.
A partir de entender que el jacobinismo es el antecedente de la democracia centralista mexicana existente desde 1824 a esta fecha, se puede dimensionar la formación de la democracia mexicana.
Todo está bien si hablamos de democracia centralista, con gobierno fuerte, siempre y cuando sea en un sistema republicano donde haya división de poderes, constitucionalismo y representatividad de los diversos grupos sociales en el poder legislativo.
El problema se complicó cuando al caer los absolutismos, en México las disputas fueron entre los mismos llamados liberales (podemos decirles jacobinos). Por un lado quedaron los federalistas y por el otro los centralistas, también, por un lado los presidencialistas y por otro los parlamentaristas, lo mismo sucede con los libertarios y por el otro los igualitarios.
En los siglos XIX y XX estas diferencias entre los mismos liberales, progresistas o jacobinos (permitan use como sinónimos los conceptos) marcaron la separación en partidos políticos.
Los igualitaristas se autodefinieron de izquierda y se identificaron con el socialismo marxista, sobre todo el implementado en la Rusia y luego la URSS y en Cuba.
A partir de ese momento los de izquierda defendieron las banderas socialistas. Grave error conceptual, ser jacobino, ser liberal, ser progresistas es antagónico con el socialismo, el socialismo en su aplicación como forma de organizar un Estado y como elemento de gobierno es tradicionalista, no es progresista, el socialismo no es liberal pues no reconoce las libertades ni derechos humanos en las personas, el socialismo no concilia con el jacobinismo pues el jacobino reconoce y respeta las iglesias como formas de libertad de culto, el socialismo es anticlerical en su totalidad de expresiones.
Es así como nace la actual disputa entre izquierdas y derechas, de la ruptura en los valores de la democracia. La única ideología de izquierda donde la democracia subsiste en la democracia social, la socialdemocracia.
Quedaron enfrentados los valores de la democracia, los que nacieron unidos hoy se ubican cada uno al extremo de la forma de gobierno, los igualitaristas se asumen contrarios a las libertades en extremo y los liberales o libertarios se asumen contrarios a las igualdades en extremo.
La democracia sólo sobrevive en donde se equilibran las libertades y las igualdades sociales, donde la justicia se aplica como consenso de libertad e igualdad y los derechos humanos se implementan a partir de respetar también las libertades en igualdad de todos los individuos de una sociedad.





