Invitamos a nuestros lectores para que lean la columna del prestigiado periodista y conductor Gregorio Martínez que se localiza en la sección: Gregorio Martínez con Pan y Circo, y como siempre querido lector Usted tiene la mejor opinión de su contenido.

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
México vuelve a convertirse en el centro de atención del planeta.
Millones de aficionados, periodistas y visitantes ya tienen los ojos puestos sobre nuestro país durante la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Es una oportunidad histórica para mostrar nuestra cultura, hospitalidad y capacidad de organización. Pero también es una prueba que exhibirá, sin filtros, nuestras fortalezas y nuestras debilidades.
Por eso conviene decirlo con toda claridad: más nos vale que todo salga bien.
México es sede, junto con Estados Unidos y Canadá, del evento deportivo más importante del planeta.
Millones de personas están observando cada detalle, no solamente lo que ocurre dentro de los estadios, sino también lo que sucede en nuestras calles, aeropuertos, sistemas de transporte y espacios públicos. Y es precisamente ahí donde surgen las preocupaciones.
En la Ciudad de México, por ejemplo, el principal riesgo no proviene de la organización deportiva, sino de los conflictos políticos y sociales que han marcado los últimos meses. Las movilizaciones de grupos como la CNTE han demostrado una capacidad considerable para paralizar vialidades estratégicas de la capital. La sola posibilidad de que estas protestas se extiendan hacia el Aeropuerto Internacional o las zonas cercanas al Estadio Ciudad de México durante el Mundial debería ser motivo de preocupación para las autoridades. El derecho a la manifestación es legítimo, pero también lo es la obligación del Estado de garantizar la movilidad y la seguridad de millones de visitantes.
En Monterrey, la situación tiene características distintas. Aquí el problema no son los bloqueos, sino la costumbre de nuestros políticos de convertir cualquier proyecto en una plataforma de promoción personal. Durante años se anunciaron grandes obras de infraestructura que todavía no terminan de resolverse. Las líneas del Metro siguen generando molestias, retrasos y dudas sobre su conclusión definitiva. La movilidad en la zona metropolitana continúa siendo uno de nuestros principales desafíos. Mientras tanto, abundan los discursos, las fotografías y los mensajes triunfalistas. La realidad es que la ciudad se queda con pendientes importantes que atender justo cuando recibe a miles de aficionados de todo el mundo.
Por su parte, Guadalajara enfrenta retos similares a los de muchas ciudades mexicanas. Aunque cuenta con experiencia en la organización de eventos internacionales, nadie puede ignorar que la inseguridad sigue siendo una preocupación nacional. Basta un solo incidente de alto impacto para que la conversación internacional deje de centrarse en el futbol y se enfoque en nuestros problemas. Nadie quiere que eso ocurra, pero tampoco podemos actuar como si el riesgo no existiera.
Afortunadamente, no todo son señales negativas. En Monterrey ya tuvimos una primera prueba importante con los partidos de repechaje organizados recientemente. Más allá de algunos detalles operativos, los resultados fueron razonablemente satisfactorios. El operativo de seguridad funcionó, la infraestructura deportiva respondió adecuadamente, la afición mostró su entusiasmo y los servicios estuvieron a la altura. Estos ensayos permiten identificar áreas de mejora y corregir errores antes de la gran cita mundialista.
La realidad es que el Mundial ya está aquí. A estas alturas, poco sentido tiene seguir buscando culpables o politizando cada decisión. Lo que corresponde ahora es trabajar. Gobiernos, empresarios, cuerpos de seguridad, organizadores, medios de comunicación y ciudadanos tenemos una responsabilidad compartida.
La cuenta regresiva terminó. Ya no estamos en la etapa de planeación ni de promesas. El Mundial llegó y ahora toca demostrar que México puede estar a la altura de un evento de esta magnitud. Los problemas siguen ahí: la movilidad, la inseguridad, las protestas y las obras inconclusas. Sin embargo, también existe una enorme capacidad de organización, trabajo y hospitalidad que históricamente ha distinguido a los mexicanos.
Más nos vale que todo salga bien. No por la FIFA ni por los políticos que buscan colgarse medallas, sino por los millones de ciudadanos que somos los verdaderos anfitriones.
El mundo está observando.
Es momento de mostrar nuestra mejor versión





