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¡Qué desperdicio!

By enero 24, 2024No Comments

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CHAVA PORTILLO

El insípido Luisín por fin se decidió ser el candidato a la Cámara alta cuando le vino en gana ya que ningún otro personaje hubiera tenido los arrestos para competirle y significar un vientecillo que le refrescara los talones al muchachito que diosito brindó la fortuna de ser hijo de Luis Donaldo Colosio y que hayan tenido la ocurrencia de bautizarlo con el mismo nombre.

Me da harta pena el chavito que siempre he considerado y dicho que es un buen chamaco y para pretender sobrevivir en el medio político se requiere tener inteligencia, y él, es un buen chamaco, se necesita tener alma por no decirle cojones, y él, es un buen chamaco.   Luisín no sabe ahorita si comprarse un TESLA como el de su compadre mentiroso, o irse de vacaciones.    No está seguro si ir al cine o zamparse un elote de sabores.

Le da igual todo, no tiene nada definido.   No había dicho esta boca es mía con lo de la senaduría, no porque no le parezca interesante, por eso lo de su indecisión de reelegirse como alcalde o dejar a su comadre ponerse los tenis fosfo para continuar las payasadas de “mentirosín” avalando como autoridad municipal una residencia que sabe es ilegal e inmoral, pero reza el refrán popular: perro que no defiende su hueso, ni a perro llega y ese es la triste definición de Luisín el tibio.

Dicho de forma no muy elegante y menos ortodoxa, no rompe un buñuelo a sentones 

Muchas veces causa la impresión que es el grupo de amigos de su padre que lo impulsan y tratan de emocionarle contagiándolo del entusiasmo que responda ante el compromiso de llevar el mismo nombre, pero al chavo le falta lo que al carrizo, corazón.

Lo único salvable y elogiable es que al menos no se prestó a las patrañas y nimiedades de disfrazarse de naranja y hacer las payasadas de sus compadres a los que debería dar pena.

Luisín intenta por todos los medios hacer entender que no tiene humor ni ganas andar en el fandango, el vodevil, la cámara, el micrófono y la primera plana, llegó a diputado por las mismas razones expuestas, pero para él es sufrimiento puro y la demostración es que como alcalde son pocas y contadas las ocasiones que pasa por su oficina a despachar.

No le entusiasma nada, algún proyecto, programa, obra o promesa que inicie, continúe o concluya.   Los secretarios forman un gabinete “Montessori” donde cada quien hace lo que quiere o cree está correcto, sin visión, misión o vector que los dirija a un puerto de llegada.

Gente improvisada, por ejemplo, en Tránsito y Vialidad no hay ni siquiera sincronización en los semáforos de un par vial en el centro de la ciudad, vehículos estacionados por meses en las calles céntricas, talleres mecánicos estacionan autos para reparar por semanas haciendo todo un desorden y lo único que interesa al director, son las antialcohólicas que son las que reportan efectivo.

Las plazas tienen un sello, construyen polivalentes con estructuras deportivas y recreación cuando son zonas habitadas por personas de la tercera edad y los niños y jóvenes ya no viven por haber emigrado, como la otra tontería inaceptable son los carriles para bicicletas, cuando Monterrey NO es una entidad que el clima permita andar en bicicleta, porque está bajo cero o a 45 agobiantes grados.   Pero eso no lo saben lo funcionarios del alcalde porque son improvisados, no tienen ni idea y la apatía de Luisín es para morirse de pena.

Pero bueno, será senador seguramente y habrá que cargar con otro peso muerto que se quedó en proyecto mientras otros vivales como mentiroso-mentiroso siguen haciendo de las suyas.                            mintochavaportillo@gmail.com