Félix Cortés Camarillo para Pan y Circo

Todos a votar. Independientemente de los resultados de los sufragios del domingo y de que hay muchs cuestiones urgentes -seguridad, salud, educación, gobernabilidad- en las agendas de quienes nos van a gobernar a diversos niveles. En algún momento, más temprano que tarde, debe incluirse una serie de reformas legales, que van desde algunos parches a la Constitución y su reestructura y simplificación, que pudiera conducir a una nueva Carta Magna, hasta la vetusta y bolchevique legislación electoral.

Miré ayer un meme en Facebook que se expresa en contra de la ley seca a partir de la medianoche del sábado hasta el primer minuto del lunes. Dice el meme simplemente que hace seis años votamos sobrios y miren cómo nos fue. La ley seca el día de las elecciones se impuso en los tiempos que se suponían más violentos que los de hoy. Se supuso que el alcohol desataría más violencia. Evidentemente la sobriedad fingida no garantiza paz.

Sucede lo mismo con el tonto período de reflexión en el que nos encontramos ahora, cuya única ventaja es que ya no estamos atiborrados de los cientos de miles de anuncios de radio y televisión en los tiempos que la ley electoral regala a partidos y candidatos, por cuenta de las concesionarias. Como si en estas horas los mexicanos estuviésemos deshojando la margarita y haciendo profundo análisis de las profundas campañas electorales, para tomar una decisión final. Incluso los dubitativos o indecisos ya saben perfectamente cómo va a votar. Otra cosa es que no lo hayan revelado si se les acercó algún encuestador. Creo que nos toca a uno y medio encuestador por ciudadano. Son tantas empresas.

Mi voto, que ya tengo decidido cómo va, es secreto y así lo voy a mantener hasta llegar a la urna. Pero lo que sí tengo que decir es en contra de qué voy a votar. Anotenle: voto en contra de quien pretenda seguir gobernandonos de una manera centralista y autócrata, contra la concentración de poderes, contra la ausencia de instituciones de control a los excesos del que manda; contra el olvido de las ciencias y las artes por parte del gobierno central, contra los libros de texto de don Marx Arriaga, contra las mentiras y la corrupción, contra los abrazos a los delincuentes, contra los combustibles fósiles como apuesta al futuro, contra el AIFA, contra de Dos Bocas, contra la suspensión del aeropuerto de Texcoco, contra los insultos a los periodistas o a cualquier persona que no piense igual que el gobierno, contra el cierre de las guarderías infantiles, contra la supresión de las escuelas de tiempo completo, contra la impunidad, la demagogia y los malos chistes. Todavía tengo más, de aquí a que llegue a la casilla.   Yo estoy seguro que usted también tiene sus contras. No se le olvide votar temprano.

PARA LA MAÑANERA, (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Ciertamente el miércoles 29 sucedieron los cierres de campaña de todos los que participan en el proceso electoral que se nos viene. El cierre de campaña más sonado, en todos los sentidos, fue el del crimen organizado. Cuando caminaba rumbo al templete para dar su discurso último antes de las votaciones, Alfredo Cabrera, candidato de la oposición a la alcaldía de Coyuca de Benítez, en Guerrero, recibió dos balazos de grueso calibre en la nuca. Coyuca es un importante municipio, pegado a Acapulco.

Le disparó un hombre que marchaba detrás de él, entre los guardias que supuestamente le cuidaban. El grave incidente, por similitud, retrae a la memoria el atentado que sufrió Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994. Con una agravante mayor. Vi una y otra vez el video que muestra al detalle el atentado, y se escuchan los dos balazos. Luego la imagen es totalmente confusa e insignificante; sin embargo, en la grabación yo escuché, inmediatamente después de los dos tiros, el sonido de otros trece. Trece. Luego de una brevísima pausa, dos tiros más. Evidentemente tiros de gracia. El atacante, dice el informe, fue abatido.

¿Por qué la prisa? ¿Por qué los hombres que no hicieron bien su trabajo de guardaespaldas del candidato, no detuvieron al sujeto que pudo haber proporcionado información sobre quién lo mandó a que matara a Cabrera?  ¿Por qué no inmovilizarlo con un tiro a las piernas y detenerlo vivo? Eso lo saben hacer.  ¿Lo mataron precisamente para que no revelara nada? Son preguntas que, como en el caso Colosio, nunca tendrán respuesta.

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