PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
No cabe duda que estamos viviendo días cruciales en los que se define el rumbo de nuestro país.
El 23 de agosto de 2024 es considerado un “viernes negro”.
La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que extingue los organismos autónomos: El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel). Adiós a esos contrapesos.
Ese mismo viernes, el Instituto Nacional Electoral (INE) otorgó a Morena, Partido del Trabajo y Partico Verde, la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. En el Senado se quedaron a tres escaños de obtenerla. Se maneja que ya cuentan con esos tres senadores de oposición. Así que podrán modificar la Constitución a sus anchas… sin consultar a nadie.
Sólo una interpretación sesgada del Artículo 54 de la Constitución pudo dar a los partidos del Gobierno la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y casi conseguirla en la de Senadores.
La fracción I señala que para que un partido político pueda «obtener el registro de sus listas regionales, deberá acreditar que participa con candidatos a diputados por mayoría relativa en por lo menos doscientos distritos uninominales».
Ni Morena, ni el Partido Verde, ni el Partido del Trabajo registraron 200 candidatos por mayoría relativa… pero sus representantes afirman que sí lo hicieron, sólo que juntos, en coalición. A ver. ¿Cómo? Pues así. Hicieron que los tres partidos fueran considerados como uno solo.
De la mano con esto… El lunes 26 de agosto en San Lázaro, la Comisión de Puntos Constitucionales aprobó en lo general y en lo particular el dictamen de la Reforma Judicial, la cual propone, entre otros puntos, que ministros, jueces y magistrados sean electos mediante voto popular. Desde luego, esto podrá ser manipulado por el gobierno, o por quienes tengan más dinero. Este dictamen, aprobado por dicha comisión, será sometido a discusión y votación del pleno en la siguiente Legislatura, que iniciará el próximo 1 de septiembre, y que tendrá mayoría calificada.
Las señales de alarma están por todos lados, comenzando por el tipo de cambio. El peso se ha debilitado sustancialmente… Y aumenta la probabilidad de una mayor devaluación.
Y las voces en contra de estos cambios se han incrementado en los últimos días.
Porque no sólo es la postura de los organismos del sector privado en nuestro país, que ya comentamos aquí.
Ahí está la opinión de reconocidas instituciones financieras, como Fitch Ratings, que advierte que todo esto «puede afectar negativamente la calidad institucional y los controles y contrapesos de México».
O Morgan Stanley, un banco de inversión, quien ha señalado que «reemplazar el sistema judicial debería aumentar las primas de riesgo de México y limitar las inversiones de capital”… Eso amenaza directito al “nearshoring”. Es un hecho… Hay inversiones en México que están frenadas… por no decir que están retrocediendo.
Preocupantes también las críticas contra la reforma al Poder Judicial por parte de los representantes de Estados Unidos y Canadá… Recordemos las declaraciones de Ken Salazar, en el sentido de que esta reforma pone en riesgo la democracia y la relación comercial bilateral… Peor aún la respuesta por parte del Presidente López Obrador, la cual escaló este martes 27 de agosto, al poner en pausa la relación con las embajadas de ambos países.
Como le digo… Estos son días cruciales… y nos esperan tiempos complicados.
A López Obrador todavía le queda un mes… y casi ha logrado su objetivo de destruir el sistema democrático… A Claudia Sheinbaum le toca llegar con estas circunstancias que bien podrían acercarnos al autoritarismo… Esperemos que tenga la capacidad para reponer los contrapesos, rescatar a las instituciones y apuntalar a México hacia un futuro promisorio.





