Luis Padua con Pan y Circo

Un teleférico vs el tráfico en San Pedro

By noviembre 5, 2024No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Le escuché a alguien decir que en San Pedro Garza García, Nuevo León, no quieren que se construyan obras del metro -o teleféricos, para el caso- porque “son muy fifís” y ahí todos andan en carro.

Esa particular noción –en el fondo sumamente errada, y más abajo explicaré por qué- parte de dos hipótesis: Una, que en San Pedro no se usaría el metro, “porque todo mundo anda en carro”. Y dos, que los sampetrinos pudieran no querer el metro “para que no entre más gente a San Pedro”.

Ambas hipótesis, si bien seguramente compartidas por muchos, son completamente rebatibles y parten de una profunda ignorancia de lo que está pasando en San Pedro.

En primer lugar, hay que entender que en San Pedro circulan hoy casi 400,000 autos diariamente, lo cual es una locura para un municipio tan pequeño y sobre todo con tan pocas entradas y salidas. Esto explica por qué el tráfico ya está muy severo en San Pedro, particularmente para entrar en las mañanas y salir por las tardes (esto, ante los pocos accesos y salidas que hay, como el túnel de la Loma Larga o Gómez Morín por la “Diana cazadora”).

Pero lo más interesante es diseccionar esos 400,000 autos. Resulta que unos 250,000 no son de “sampetrinos” como tal, pues no “duermen” en el municipio y sus dueños no viven en San Pedro.

De los 400,000, solo unos 150,000 son autos de sampetrinos. O sea, apenas una tercera parte.

Los otros 250,000 son vehículos de personas que van principalmente a trabajar a San Pedro, o a dejar a sus hijos a la escuela; o que van de compras, a comer, a aprovechar la amplia oferta de entretenimiento y servicios que tiene este atractivo municipio.

La mayoría, sin embargo, son gente que trabaja en San Pedro. Y están ahí porque San Pedro los necesita. Desde empleados y oficinistas de los corporativos, hasta meseros, plomeros, carpinteros o vendedores en las muchísimas tiendas del municipio. No es gente que pudiera “evitar ir a San Pedro”. Repito, San Pedro los necesita para funcionar como hoy funciona y ofrecer lo que hoy ofrece.

Y toda esa gente, o una gran gran mayoría, llega en automóvil privado, sencillamente porque San Pedro no ofrece buen transporte público masivo. Es muy poca y limitada la oferta de movilidad masiva en San Pedro. Entonces llegan en el carrito que pueden, a veces en autos lentos, viejos o en mal estado. Y San Pedro está lleno, y su tráfico es aún más lento, con estos automóviles.

Con eso queda claro entonces que San Pedro SÍ necesita un metro, un teleférico y/o sistemas de BRT (Bus Rapid Transfer) tipo la Ecovía, e incluso más camiones, que metan y saquen a más pasajeros ocupando menos espacio en las avenidas.

Con sistemas de movilidad masiva, en San Pedro podrían entrar y salir muchos de los que llevan esos 250,000 autos diariamente, aligerando el tráfico hasta en un 65 por ciento, lo cual sería un alivio tremendo.

Entonces no es cuestión de cómo se mueven los sampetrinos, sino de cómo se mueven los trabajadores en San Pedro, cuyo número DUPLICA al de los que viven y duermen en San Pedro.

Y sí, la mejor solución es el sistema Metro, pero San Pedro tiene un gran problema: sus montañas. La orografía sampetrina complica fuertemente la llegada de una vía de metro, a menos que se le hagan nuevos túneles o infraestructuras más elaboradas (por ejemplo, un metro elevado, o hasta subterráneo, en todo Lázaro Cárdenas).

Frente al Metro, hay otras alternativas de movilidad masiva. Una, son los teleféricos. Esos sí pueden sobrevolar las montañas. Justamente han sido la opción en ciudades de Colombia donde la geografía es complicada. Incluso en la Ciudad de México.

¿Y qué pasó con el proyecto de Luis Donaldo Colosio para un “Megacable” de la Macroplaza hacia Valle Oriente? Se pagó un carísimo proyecto ejecutivo y, por lo que sabemos, el proyecto está arrumbado en un cajón.

Pero de esto hablaremos en una segunda entrega.

Por lo pronto, hay que tenerlo claro: Si un Sampetrino se opone al metro o al teleférico, se está “dando un balazo en el pie”. No sólo necesita más transporte masivo; el no tenerlo le está pegando a la movilidad de los propios sampetrinos, restándoles calidad de vida y atractivo al propio municipio. ¡Momento de abrir los ojos, San Pedro!