
PAN Y CIRCO – Opinión Editorial
Porque los casos de abusos, incumplimientos y eventualmente fraudes -para decirlo con todas sus letras- estaban creciendo exponencialmente con este sistema de ventas anticipadas de inmuebles, entre nuevoleoneses y también ciudadanos de todo México.
Porque algunos desarrolladores abusivos, aprovechando la falta de regulación, y por otro lado la necesidad de muchos de hacerse de un departamento o casa a un precio más razonable -además del interés de otros, de invertir su dinero y obtener mejores rendimientos que el banco- se dieron vuelo creando esquemas donde toda la seguridad estaba del lado del vendedor -el desarrollador- y en cambio el comprador quedaba en absoluto desamparo legal.
Porque la gente estaba invirtiendo sus ahorros de años o de toda una vida -incluidos adultos mayores- en proyectos que parecían atractivos, pero que terminaban no realizándose, y el dinero invertido se quedaba en el limbo -y en muchos casos sigue ahí-.
Y porque, en el mejor de los casos, a algunos les devolvían su dinero íntegro (después de años de que no se construyó o no avanzó la obra), pero un dinero ya devaluado, y sin ningún interés que al menos compensara el tiempo que pasó.
También porque a muchos se les incumplían las condiciones de la entrega de los inmuebles: cuando el desarrollador se quedaba emproblemado y sin flujo, le “traspasaba” el proyecto a un tercero que desconocía las condiciones originales y le cambiaba la jugada al comprador, años después.
Y porque sencillamente el comprar -y dar mensualidades- amparados no en un contrato, sino solamente en una “oferta de compra”, es tan leonino como ir a darle dinero en su mano a un desarrollador, confiar en que te lo va a devolver, pero no tener ninguna garantía de que te venderá, cuando lo construya, el inmueble de tu interés.
En síntesis, le has prestado dinero a un privado y le has permitido que se capitalice y que construya a costa tuya, con la posibilidad de que no te venda nada y que sólo te devuelva el préstamo, pero sin pagar intereses. O sea, te usó de banco (con engaños) ¡y le aplicaste tasa cero!
Por eso urgía regular las preventas.
Sobre todo porque esto te puede pasar a ti, que eres inversionista; o a tu pareja, o a tus hermanos, o a tus hijos. Y es una experiencia terrible y sumamente injusta.
Y se puede perder -o atorar- el patrimonio de una vida.
Por eso, ya hay una nueva ley en Nuevo León, publicada este mes de enero del 2026 y que entra en vigor en marzo, que establece parámetros jurídicos para las preventas, incluyendo el que la oferta de compra se acepte automáticamente con la primera mensualidad; que para poder prevender se requiera tener el permiso de construcción; y que si se incumple con el proyecto, el dinero deberá devolverse íntegro en 60 días y sumando 9% de interés anual sobre el monto invertido.
El mérito de sacar adelante esta ley obedece al periodismo ejercido para denunciar los abusos de las preventas, a los valientes ciudadanos que denunciaron, y al diputado Carlos de la Fuente, del PAN, que convirtió el clamor en una iniciativa de ley y negoció bien para que el pleno la aprobara, incluidas las otras bancadas.
Se logró dar un paso; un paso importante.





