
Pedro Ocañas para Pan y Circo
El pasado 15 de octubre, el Gobierno de Samuel García entregó al Congreso del Estado su Quinto Informe de Gobierno. La administración presume avances en muchos rubros entre los que resalta infraestructura,
transporte, seguridad, agua, nuevas carreteras, servicios de salud y mejor aquí le paramos porque trae un montón de cosas más.
Son asuntos importantes para el Estado que está en constante crecimiento, que atrae inversiones y enfrenta enormes presiones sobre los servicios públicos que reclama la población. Pero una cosa es enumerar acciones y otra muy distinta demostrar cuánto han cambiado la vida de los ciudadanos.
Ahí es donde comienza la verdadera evaluación. Porque los nuevoleoneses no respiran cifras y tampoco resuelven sus problemas con videos promocionales. Se enfrentan todos los días al tráfico, la contaminación y a la necesidad de contar con servicios que respondan a sus necesidades.
En movilidad, por ejemplo, no basta con decir que se integraron 4 mil camiones, importante sería no ver ya largas filas en distintos puntos de la ciudad, es evidente que como están repartidos no responden a la demanda de los ciudadanos.
En materia de infraestructura, tampoco alcanza con anunciar grandes proyectos como las nuevas líneas de El Metro, que no están terminadas, y por lógica no hay ningún beneficio para el ciudadano de una obra tan renombrada, pero como todos sabemos que no está terminada y no tiene para cuándo la podamos ver
funcionando.
Otro asunto que a diario es tema de preocupación es el agua que dejó una lección que Nuevo León no debería olvidar. La crisis demostró que la planeación no puede depender de la emergencia ni de la esperanza de que las lluvias resuelvan lo que corresponde a las autoridades. El abasto depende de una muy buena planeación y estrategia de largo plazo.
En seguridad y salud ocurre lo mismo o se pone peor porque no vemos eficiencia, al menos como la que como ciudadanos merecemos. La publicidad no sostiene la realidad.
Y mientras el Gobierno presenta su balance, a la oposición le toca, con responsabilidad, revisar las cifras, cuestionarlas, de ser necesario, y proponer alternativas. Y no criticar por criticar.
Nuevo León necesita menos competencia por apropiarse de los logros y más disposición para asumir responsabilidades, Los ciudadanos merecen saber qué se cumplió, qué quedó a medias, cuánto costó y quién debe responder por los retrasos.
El Quinto informe no debería ser el punto final de una campaña de comunicación, sino el comienzo de una campaña pública más exigente. Las cifras oficiales están para someterse al escrutinio ciudadano.
Porque gobernar no consiste en convencer a todos de que las cosas marchan de maravilla y todo está muy bien, Consiste en resolver los problemas, reconocer lo que falta y rendir cuentas por lo resultados.
Al final, los informes se archivan, los anuncios pierden vigencia y la propaganda desaparece, mientras el ciudadano sigue buscando una solución a sus problemas. Y esa realidad será la que termine pasando factura.





