Minuto

¿De qué se espantan?

By julio 12, 2021No Comments

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Por CHAVA PORTILLO

Tantos años de marquesa y no saber mover el abanico reza el refrán popular que es una delicia en lo rico de nuestro idioma refiriendo a los que durante mucho tiempo se dedican a un oficio y reclaman airados lo que siempre ha sido uso y costumbre.

Las acusaciones y señalamientos a la evasiva deshonestidad en Ildefonso Guajardo para muchos es: injusta, impensable, mentirosa y llena de calumnia que catalogan como una persecución política con un dejo muy probable de tener razón porque estoy convencido  que Poncho además de ser hombre preparado, culto y honrado es muestra de un político que se salva del mal fario y desprestigio que mancha la profesión.

Pero en este oficio estás en la casa del jabonero donde el que no cae resbala y el que no, lo empujan.      El que entra al mundo de la política y sueñe que puede cruzar el pantano sin manchar el plumaje está pero bien errado porque no es nuevo en muchos de los casos que estando el cajón abierto hasta el más honrado pierde.

Poncho, que llegó a escalar alturas inimaginables y hasta acechar las cumbres del infinito que muchos llegaron a opinar que debió haber ocupado el sitio de candidato a la gubernatura que por estupidez inexplicable le obsequiaron a Adriancito el pequeño y donde tanto el recomendado como el partido pagaron las consecuencias, hoy se encuentra en la silla de la duda, con la acusación de riqueza inexplicable e intenciones de quitarle la probabilidad de obtener fuero constitucional al tomar plaza en la Cámara de diputados, que está a la vuelta de la esquina.

¿Qué esperaba Poncho?     Tuvo la mala ocurrencia de convertirse en asesor de pequeñín cuando sabíamos muchos que le sobraba la capacidad de la que carecía el soñador a gobernador.

Respetuoso, disciplinado y hasta sumiso bajó Ildefonso del trono que había construido para convertirse en mortal cargándole el porta folios a un imberbe muchacho que postraba más su interés en sublimarse en el fisiculturismo que en cultivar el intelecto.  Nada nuevo, sólo que el ex secretario que acompañó a Enrique Peña Nieto no debe sentirse sorprendido porque ahora está bajo la lupa de la investigación, como seguramente saltarán más investigaciones de las personas con las que realizó negocios, brindó recomendaciones  y que es del dominio popular como el Notario Público que se metió a remodelar casas haciendo un negocio millonario.

Los hijos del referido fedatario cuentan ahora con residencias cercanas a los diez millones de pesos cuando con dificultad terminaron la escuela.

El diluvio viene y Poncho tendrá que aguantar el chaparrón estoicamente analizando un factor que no entiendo porque no lo intuye, cuando busca la traición en las líneas enemigas  siendo bastante claro que la mano que mece la cuna esta desde que está durmiendo con el enemigo, eso hasta el más ingenuo lo entiende.      minutochavaportillo@gmail.com