Gregorio Martínez con Pan y Circo

Intercampaña

By enero 23, 2024No Comments

PAN Y CIRCO – Opinión Editorial

Oficialmente comenzó la intercampaña, un periodo comprendido del 19 de enero al 29 de febrero de 2024.

En teoría, es un tiempo otorgado por el Instituto Nacional Electoral a los partidos políticos, para que resuelvan sus posibles diferencias sobre la selección interna de sus candidatos.

Pero… ¿cuáles diferencias?

Morena y sus aliados, así como el PRI-PAN-PRD, llevaron a cabo sus respectivos procesos, de manera muy anticipada, durante el verano de 2023, de tal suerte que llegaron a la precampaña con su respectiva precandidata única.

Movimiento Ciudadano resolvió tiempo después quién será su abanderado, en las circunstancias que ya todos conocemos… pero ya están dadas las definiciones.

Además, en las semanas previas las precandidatas y el precandidato tuvieron amplia exposición hacia todo el electorado, cuando en teoría, los mensajes iban dirigidos solamente a militantes de los partidos postulantes.

Así que este impasse entre precampañas y campañas ha perdido su propósito original.

Sin embargo, hay reglas establecidas que, de no cumplirse, podrían acarrear sanciones para los candidatos y los partidos políticos, por incurrir en actos anticipados de campaña.

En esta fase de 42 días, los aspirantes se tienen que abstener de realizar actos públicos de proselitismo, aparecer en spots, desplegar campañas en redes sociales, pintar bardas o colocar espectaculares.

Podrán realizar reuniones de planeación y seguimiento con sus equipos, además de atender algunas entrevistas individuales, mientras que sus partidos solo podrán usar los tiempos oficiales del Estado, en ejercicio de sus prerrogativas, para difundir propaganda genérica. 

Esto es, los partidos sí pueden difundir propaganda política… la ideología, principios, valores o programas propios para sumar adeptos.

Pero lo que no pueden hacer es propaganda electoral, o sea, promover y presentar ante los ciudadanos una candidatura o al partido mismo para colocarlo dentro de las preferencias, por ejemplo, difundir su plataforma electoral o las propuestas de gobierno de sus aspirantes o coaliciones.

Obviamente no pueden hacer un llamado al voto. 

Durante este periodo, los medios de comunicación podremos realizar entrevistas y difundir piezas noticiosas sobre los partidos políticos, coaliciones, precandidaturas y candidaturas postuladas, con respeto absoluto a la equidad.

Por supuesto, todos quisiéramos ya conocer a detalle las propuestas. Para ello, tendremos que esperar a que arranquen las campañas, el próximo 1 de marzo.

De aquí a entonces no perdamos de vista lo que se viene.

El Presidente de la República presentará el próximo 5 de febrero un paquete de reformas constitucionales.

Sabemos de antemano que los grupos parlamentarios que le apoyan no alcanzan la mayoría calificada.

No obstante, este podría ser el punto medular de la agenda política en las siguientes semanas.

Hasta el momento trasciende que dicho paquete incluirá el aumento del salario mínimo igual a la inflación y una reforma al sistema de pensiones, para que la jubilación sea con el 100% del último salario. También propondrá elevar a rango constitucional las pensiones para discapacitados.

Incluye la eliminación de al menos, diez órganos autónomos, entre estos el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, el INAI, y la Comisión Reguladora de Energía.

También estará sobre la mesa la elección de ministros de la Suprema Corte, jueces y magistrados del Poder Judicial por medio de voto popular; así como la insistencia de que la Guardia Nacional pase a la jurisdicción de la Secretaría de la Defensa Nacional. Y ya entrados en gastos, el Ejecutivo podría reenviar sus reformas electoral y energética.

Está claro que las propuestas presidenciales tienen el objetivo de ser rechazadas y con esto, ambos bandos nutrir sus narrativas. Pero difícilmente todo esto nos llevará a un debate constructivo.

Seguimos en tiempos de desgaste y de polarización.